La regulación establece un beneficio para todas las mujeres embarazadas, así como para sus parejas, ya sean cónyuges, convivientes o en una relación, que les permite faltar al trabajo para asistir a citas médicas y chequeos regulares durante el embarazo. El tiempo permitido para faltar al trabajo es de hasta cuatro horas al mes, y este período puede ser ampliado por el médico en caso de necesidad de más controles, lo cual será considerado como tiempo trabajado.
Para hacer uso de este beneficio, se deben cumplir con dos requisitos: notificar al empleador con al menos dos días de anticipación y presentar un certificado médico.


